Dubrovnik es la ciudad medieval por excelencia de la costa Adriática. Aunque ahora todos la conocemos como Dubrovnik, este nombre tiene una corta edad, ya que anteriormente siempre se le ha conocido como Ragusa. Las imponentes murallas y fuertes guardan en su interior la ciudad vieja de la joya del Adriático. Pero, ¿qué ver en Dubrovnik? Visitar Dubrovnik en un día es tiempo más que suficiente para ver su casco histórico, que es desde 1979, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta urbe medieval amurallada, con calles de mármol brillante y edificios llenos de luz, ha sido elegida para recrear Desembarco del Rey, la capital de los 7 reinos en la serie Juego de Tronos.

El centro histórico de Dubrovnik se puede conocer en un día, prueba de ello es que es una parada prácticamente indispensable en casi todos los cruceros que navegan las aguas del mediterráneo. Este desembarco de cruceros diario inunda la ciudad las principales horas del día. Es al anochecer cuando la ciudad recupera su esencia mediterránea y se respira la tranquilidad en sus calles. El centro de la ciudad se encuentra dentro del perímetro de las murallas, y el recorrido se tiene que realizar a pie, ya que todo el casco viejo es peatonal, y ningún coche puede acceder al mismo. Lo mejor es callejear y perderse entre sus recovecos y sus calles estrechas. Una vez que estás allí, te darás cuenta de que se trata de una ciudad medieval con aspecto totalmente nuevo, ya que se reconstruyó recientemente.

Dos hechos históricos marcaron negativamente la ciudad. Por un lado, el terremoto que destruyó la ciudad por completo en el año 1667, y por otro la tragedia de la Guerra de los Balcanes. Durante el conflicto en la antigua Yugoslavia, el asedio de los serbios no tuvo piedad con la ciudad de Dubrovnik, y los bombardeos de 1991 destruyeron gran parte de las casas y el legado de la ciudad.

He aquí los lugares que ver en Dubrovnik en un día o dos, lugares imprescindibles de Dubrovnik que se merecen una mención especial:

Puerta de Pile: sirve de entrada principal a la mini ciudad que te encontrarás al atravesar la puerta.

Las Murallas de Dubrovnik: Con casi 2 km de longitud es uno de los lugares más turísticos de la antiguo Ragusa, y tras siglos de historia se conservan en muy buen estado. Merece la pena la visita por sus buenas vistas desde ella.

Calle Stradun: Es el eje principal de la ciudad de Dubrovnik y la calle más concurrida de la ciudad. En esta calle están muchos de los edificios más importantes, como el Monasterio de Santo Domingo y la Fuente de Onofrio, la principal fuente del centro de la ciudad, que data del siglo XV y llama la atención por su gran tamaño y su forma circular.

Plaza de la Luza: Palacio de Sponza, Torre del Campanario e Iglesia de San Blas: Cuando llegamos al final de la calle, nos encontraremos con la Plaza de la Luza. En ella se encuentra la Torre del Campanario; el Palacio de Sponza y la pequeña Iglesia de San Blas.

Palacio del Rector: en la parte superior se encuentro un Museo de  la Historia de la Ciudad.

Catedral de Dubrovnik: La catedral de Dubrovnik, llamada la Catedral de la Asunción de la Virgen María, fue uno de los edificios más afectados por el famoso terremoto. Construida en estilo Bizantino, y reconstruida en románico a lo largo del siglo XII, se volvió a reconstruir tras el terremoto con un nuevo estilo, el barroco. La catedral es uno de los edificios que más destacan de la ciudad, y su cúpula sobresale entre el resto de tejados.

– Las diferentes calles estrechas de la ciudad: piérdete por ellas y disfruta de los farolillos, los restaurantes y las múltiples escaleras que te acompañarán por el camino.

El Puerto Viejo

La ciudad de noche merece mucho la pena disfrutarla. Podrás disfrutar de magia y tranquilidad, bajo la luz de los farolillos que la recorren.

Después de este pequeño recorrido por esta magnífica ciudad…te preguntarás…¿Y dónde dormimos? Pues bien, desde REAJ como no, te recomendamos uno de nusestros albergues de Hostelling Internacional, el Youth Hostel Dubrovnik” . Haz tu reserva, y déjate seducir por sus encantos.

   

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